8 ventajas de la cloración salina

La cloración salina y sus beneficios

Cuando hablamos de la cloración salina, hablamos directamente de la desinfección del agua mediante el cloro propio de la sal. Con esta resumida descripción del término, podemos adivinar que se trata de un proceso de tratamiento del agua natural. Y si lo trasladamos al agua de la piscina, es fácil imaginarnos una piscina salada o de agua salada.

Ya dedicamos un post a conocer qué es la cloración salina y, en particular, qué es el clorador salino. Precisamente, el sistema responsable de poder disfrutar de una piscina salada totalmente desinfectada. Sin embargo, este espacio lo vamos a dedicar exclusivamente a ver cuáles son sus ventajas.

Antes de ello, hemos de decir que, como todo en la vida, la cloración salina no es ni la mejor ni la única solución para desinfectar el agua de las piscinas. Bien es cierto, que sus cualidades y beneficios son muchos debido a su propia esencia. Al ser un mecanismo que no sólo no necesita de productos químico para su funcionamiento, sino que se basta de algo tan natural como la sal, lleva intrínseco muchas ventajas.

Sin embargo, decidirse por una piscina tradicional, salada o tratada por hidrólisis es una cuestión personal. Sobre todo, hay que valorar el uso que se le da a la piscina y la inversión económica que queramos hacer. En este sentido, no es lo mismo, las necesidades de una piscina privada que de una pública.

cloración salina

Así pues, y sin desmerecer cualquier opción para desinfectar el agua de piscina, las ventajas que tiene la cloración salina son más que suficientes como para plantearse su instalación.

8 ventajas de la cloración salina

1. Confort

Sencillamente, bañarse en una piscina salada es más que una gozada. Quienes ya lo hayan probado sabrán que es como darse un baño en la playa, pero sin las incomodidades de ésta. Lo sientes en la piel y en la ligereza con la que te mueves en el agua salada. Además, si conseguir un bronceado bonito es importante para ti, la sal que queda en tu piel te ayudará a conseguirlo.

Simplemente, con la cloración salina consigues eliminar las incomodidades propias de los químicos. Tu piel, pelo, ojos y hasta tu paladar lo agradecerán. El olor y sabor del cloro desaparecen, así como el tacto áspero que queda en el pelo y la piel.

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2. Higiene y salud

Si conseguimos mayor confort con la sal que con el cloro químico, también logramos mayor higiene y salud.

En nuestro post S.O.S: ojos rojos después de la piscina ya desenmascarábamos el verdadero culpable de por qué se nos irritan los ojos en las piscinas tradicionales. Cuando el cloro químico se mezcla con sustancias como el sudor, la crema solar o la orina, se forma la cloramina. Esta reacción química, y por tanto el enrojecimiento y picor de los ojos, no se produce con la cloración salina.

Por otro lado, existe otro agente químico llamado ácido isocianúrico. Este gran desconocido es un activo sintético imprescindible en la limpieza artificial de piscinas. Es el que se encarga de evitar la evaporación del cloro y, consecuentemente, de que su acción desinfectante se lleve a cabo. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que esta sustancia puede ser perjudicial para la salud si supera ciertos niveles. Hecho que sólo puede evitarse si periódicamente reciclamos el agua o si instalamos un clorador salino.

Y es que, es más que evidente que un componente natural siempre va a ser más higiénico y saludable que uno químico.

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3. Sostenibilidad

Al igual que lo natural es respetuoso con el cuerpo y la salud, también lo es con el medio ambiente. No es lo mismo que el cloro que se evapore sea químico, a que sea natural como el que contiene la sal.

Con la cloración salina, además, evitamos gases tóxicos que se pueden producir con la manipulación de todos los agentes artificiales necesarios para la desinfección química.

Aprovechar los recursos naturales para nuestro confort, siempre será beneficioso para nuestro entorno.

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4. Mayor durabilidad

Todo activo químico es corrosivo. La sal, no. Así que, no es de extrañar que la vida del clorador salino sea más larga que el sistema de desinfección artificial.

Esto conlleva, además, un ahorro sustancial en el mantenimiento de la piscina.

5. Mayor comodidad

Olvídate de estar pendiente de los productos que faltan para limpiar la piscina. Y, por supuesto, olvídate de tener que ir a comprarlo y transportar garrafas. Sólo controla la sal que necesitas. Exactamente 5 kg por m³.

6. Mayor desinfección del agua

La cloración salina desinfecta el agua de la piscina de manera automática. Además, con la instalación de una bomba dosificadora también controlamos el nivel de PH en el agua de forma mecánica.

Así, conseguimos un agua mejor tratada y controlada.

7. Bajo consumo eléctrico

El consumo eléctrico que hace un clorador salino equivale al voltaje de una bombilla. Así que la factura de la luz a final de mes no se verá mucho más elevada de lo habitual.

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8. Ahorro económico

Aunque el desembolso inicial que hay que hacer para convertir una piscina convencional a una piscina salada puede ser elevado, el ahorro posterior es más que sustancial.

De hecho, podemos llevar a ahorrar hasta un 90% en la compra de productos químicos para piscina que ya no necesitamos.

Además, como acabamos de comentar, ahorramos en la factura de la luz y en el mantenimiento del equipo depurador.

 

Como veis, muchas ventajas para plantearse si pasarse a la cloración salina. No obstante, sabes que en PROINCO te asesoramos específicamente en función de tus necesidades. Así que no dudes en preguntar.

 

 

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